Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha Don Quijote le respondió con un verso latino que él sabÃa y repetÃa muchas veces, diciendo:
—Parcere postratis docuit nobis ira leonis.
Y tras él, le dijo:
—Soberbio jayán, aunque tu arrogancia no merecÃa clemencia alguna, a imitación de aquellos caballeros y prÃncipes antiguos, a quien imito y pienso imitar, te perdono, con presupuesto que del todo dejes las malas obras pasadas y seas de aquà adelante amparo de pobres y menesterosos, deshaciendo los tuertos y agravios que en el mundo con tanta sinrazón se hacen.
—Yo lo juro y prometo —dijo Sancho— de her todo eso que me dice, pero, digáme, en lo de deshacer esos tuertos, ¿ha de entrar también el licenciado Pedro GarcÃa, beneficiado del Toboso, que es tuerto de un ojo? Porque no me quisiera meter en cosas de Nuestra Santa Madre la Iglesia.
Levantó entonces don Quijote a Sancho, diciendo:
—¿Qué te parece, amigo Sancho? Quien hace esto en un aposento, cerrado con un hombre solo como tú, mejor lo hiciera en una campaña con un ejército de hombres, por bravos que fuesen.
—Lo que me parece —dijo Sancho—, que si estas esperiencias quiere her muchas veces conmigo, que me echaré con la carga.
Don Quijote le respondió: