Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —Bien parece, Sancho —dijo don Quijote—, que no sabes lo que a la buena espÃa toca de hacer. Pues, porque lo sepas, entiende que lo primero ha de ser fiel; que si es espÃa doble, dando aviso a una parte y a otra de lo que pasa, es muy perjudicial al ejército y digno de cualquier castigo. Lo segundo, ha de ser diligente, avisando con presteza de todo lo que ha oÃdo y visto en los contrarios, pues por venir tarde el aviso, se suele a veces perder todo un campo. Lo tercero, ha de ser secreta, de tal manera que a persona nacida, aunque sea grande amigo o camarada, no ha de decir el secreto que trae en su pecho, si no es al proprio general en persona. Por tanto, Sancho, ve al momento y haz lo que te digo sin réplica alguna; que bien sabes y has leÃdo que una de las cosas por donde los españoles son la nación más temida y estimada en el mundo, fuera de su valor y fortaleza, es por la prompta obediencia que tienen a sus superiores en la milicia: ésta los hace victoriosos casi en todas las ocasiones; ésta desmaya al enemigo; ésta da ánimo a los cobardes y temerosos; y, finalmente, por ésta los reyes de España han alcanzado el venir a ser señores de todo el orbe; porque, siendo obedientes los inferiores a los superiores, con buen orden y concierto, se hacen firmes y estables y dificultosamente son rompidos y desbaratados, como vemos lo son con facilidad muchas naciones por faltarles esta obediencia, que es la llave de todo suceso próspero en la guerra y en la paz.