Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —Por las armas del gigante GolÃas, que si decÃs a mi amo que no os he dado los docientos ducados, que os tengo de hacer más tajadas que hay puntos en la albarda de mi asno.
—Señor —dijo la gallega—, deme esos cuatro cuartos, que con ellos quedo contentÃsima.
Sancho se los dio, diciendo:
—Y aun pagada queda la muy zurrada de lo que no ha trabajado.
Y el ventero, en esto, llamó a Sancho para que se acostase en una cama que de dos jalmas le habÃa hecho, y Sancho lo hizo echando su maleta por cabecera, con que durmió aquella noche muy de repapo.