El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I ¡Pues qué tal sería yo de tenaz y tonto después que aprendí las reducciones, equipolencias y otras baratijas especialmente ciertos desatinados versos que os he de escribir solamente porque veáis a lo que llegan los hombres por las letras! Leed y admirad: Barbara, Celarent, Darii, Ferio, Baralipton. Celantes, Dabitis, Fapesmo, Frisesomorum.
Cesare, Camestres, Festino, Baroco, Darapti. Felapton, Disamis, Datisi, Bocardo, Ferison.
¡Qué tal! ¿No son estos versos estupendos? ¿No están más propios para adornar redomas de botica que para enseñar reglas sólidas y provechosas? Pues, hijos míos, yo percibí inmediatamente el fruto de su invención; porque desatinaba con igual libertad por Barbara que por Ferison, pues no producía más que barbaridades a cada palabra. Primero aprendí a hacer sofismas que a conocerlos y desvanecerlos; antes supe oscurecer la verdad que indagarla; efecto natural de las preocupaciones de las escuelas y de la pedantería de los muchachos.
En medio de tanta barahúnda de voces y terminajos exóticos, supe qué cosa eran silogismo, entimema, sorites y dilema. Este último es argumento terrible para muchos señores casados, porque lastima con dos cuernos, y por eso se llama bicornuto.