El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Os acordaréis que, apoyado desde mi primera juventud o desde mi pubertad en el consentimiento de mi cándida madre, me resistí a aprender oficio, y aborreciendo todo trabajo, me entregué desde entonces a la holgazanería. Habréis advertido que ésta fue causa de mi abatimiento; que por éste contraje las más soeces amistades, cuyos ejemplos no sólo me prostituyeron a los vicios, sino que me hicieron pagar bien caras las libertades que me tomaba, viéndome a cada paso despreciado de mis parientes, abandonado aun de mis amigos, golpeado de los brutos y de los hombres, calumniado de ladrón, sin honor, sin dinero, sin estimación, y arrastrando siempre una vida fatigosa y llena de miserias; y cuando reflexionéis en que a la edad de más de treinta años, después de salir desnudo de un naufragio, y de haber tenido la suerte de un buen acogimiento en la isla, me propusieron enseñarme algún arte con que no sólo pudiera subsistir sino llegar a hacerme rico, diréis: Forzosamente nuestro padre aquí abrió los ojos, y conociendo así la primitiva causa de sus pasadas desgracias, como el único medio de evitar las que podía temer en lo futuro, abrazaría gustoso el partido de aprender a solicitar el pan por su arbitrio y sin la mayor dependencia de los demás.
Así discurriréis tal vez con arreglo a la recta razón, y así debía haber sido; mas no fue así.