El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I –Ya se ve que sí hay –le contesté–, sobre que no hay ciencia que carezca de charlatanes. Si vieras lo que sobre esto dice un autorcito que tenía un amigo que murió poco hace de coronel en Manila, te rieras de gana.
–¿Sí? ¿Pues qué dice?
–¡Qué ha de decir! Escribió un librito titulado: Declamaciones contra la charlatanería de los eruditos, y en él pone de oro y azul a los charlatanes gramáticos, filósofos, anticuarios, historiadores, poetas, médicos... en una palabra, a cuantos profesan el charlatanismo a nombre de las ciencias, y tratando de los abogados malos, rábulas y leguleyos, lo menos que dice es esto:
“Ni son de mejor condición los indigestos citadores, familia abundantísima entre los letrados, porque si bien todas las profesiones abundan harto en pedantes, en la jurisprudencia no sé por cuál fatalidad ha sido siempre excesivo el número. Hayan de dar un parecer, hayan de pronunciar un voto, revuelven cuantos autores pueden haber a las manos; amontonan una enorme selva de citas, y recargando las márgenes de sus papelones, creen que merecen grandes premios por la habilidad de haber copiado de cien autores cosas inútiles e impertinentes...