El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Advertido yo de estos secretos, procuraba hablarle siempre al loitia con la mayor circunspección, declarándome partidario tenaz de la justicia, mostrándome compasivo y nimiamente desinteresado, celoso del bien público, y en todo adherido a su modo de pensar, con lo que le lisonjeaba el gusto demasiado.
Era el chino sabio, juicioso y en todo bueno; pero ya estaba yo acostumbrado a valerme de la bondad de los hombres para engañarlos cuando podía; y así no me fue difícil engañar a éste. Procuré conocerle su genio; advertí que era justo, piadoso y desinteresado; le acometía siempre por estos flancos, y rara vez no conseguía mi pretensión.