El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I creyendo que la fortuna,
si es próspera, ha de ser una
sin volver su rostro airado.
Vivan todos con cuidado,
cada uno mire por sí,
que es la suerte baladí,
y se muda a cada instante:
yo soy un ejemplo andante:
Aprended, hombres, de mí.
Muy bien sé que son quimeras
las fortunas fabulosas,
pero hay épocas dichosas,
y llámense como quiera.
Si yo aprovechar supiera
una de éstas, cierto estoy
que no fuera como voy;
pero desprecié la dicha,
y ahora me miro en desdicha:
¡lo que va de ayer a hoy!
Ayer era un caballero
con un porte muy lucido;
y hoy me miro reducido
a unos calzones de cuero.
Ayer tuve harto dinero;
y hoy sin un maravedí,
me lloro, ¡triste de mí!
sintiendo mi presunción,