El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I que aunque de imaginación
ayer conde y virrey fui.
En este mundo voltario
fui ayer médico y soldado,
barbero, subdelegado,
sacristán y boticario.
Fui fraile, fui secretario,
y aunque ahora tan pobre estoy,
fui comerciante en convoy,
estudiante y bachiller.
Pero ¡ay de mÃ, esto fue ayer,
y hoy ni petatero soy!
Luego que concluà mis coplillas, las procuré retener en la memoria, y las pegué con atole en la puerta de la casita.
Ya mi cotón estaba seco, pero los calzones estaban empapados, y yo, que estaba desesperado por salir en busca de nuevas aventuras, no tuve paciencia para aguardar a que los secara el sol, sino que los cogà y los puse a secar junto al tlecuil, o fogón, en que la mujer hacÃa tortillas; mas habiendo salido a desaguar, cuando volvà los hallé secos, pero achicharronados.
No puedo ponderar la pesadumbre que tuve al ver todo mi equipaje inservible. El amigo, luego que se informó de mi desgracia, me dio un poco de sebo de vaca, y me aconsejó que les diese una friega con él para que se suavizaran un poco.