El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Si todos los hombres tuvieran valor y sinceridad para escribir los trabajos que han padecido moralizando y confesando ingenuamente su conducta, veríais, sin duda, una porción de Periquillos descubiertos, que ahora están solapados y disimulados, o por vergüenza o por hipocresía, y conoceríais más a fondo lo que os he dicho; esto es, que el hombre vicioso, flojo y disipado, padece más en la vida que el hombre arreglado y de buen vivir.
Entendidos que en esta triste vida todos padecen; pero sin proporción padecen más en todas las clases de las repúblicas los malvados, sea por un orden natural de las cosas, o por un castigo de la Divina Providencia, empeñada en ejecutar su justicia aun en esta vida miserable.
Siendo yo uno de los perdidos, fuerza era que también me llorara desgraciado, creciendo mis desventuras a medida de mi maldad por una necesaria consecuencia, según los principios que llevamos establecidos.
Dejé pendiente mi historia diciéndoos cómo caminaba para Puebla, desnudo, hambriento, cansado, deshonrado entre los que sabían mi mala conducta, despreciado de mis amigos y abandonado de todo el mundo.