El Periquillo Sarniento. Tomo I

El Periquillo Sarniento. Tomo I

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Finalmente, a mí no me valió el aceite de palo, el azúcar y romero en polvo, estiércol de caballo, ni cuantos remedios de éstos le aplicaba; cada rato se le soltaban las vendas y le salía la sangre en arroyos. Esto, junto con lo mal curado de lo restante, hizo que el debilísimo paciente se gangrenara pronto y tronara como tronó dentro de dos días.

Todos se incomodaron conmigo atribuyendo aquella muerte a mi impericia, y con sobrada razón; pero yo tuve tal labia para disculparme con la falta de auxilios a la mano, que al fin lo creyeron, enterraron al muerto y quedamos amigos. ¡Cuántas averías hacen los hombres más o menos funestas por meterse a lo que no entienden!

Así pasé después sin novedad como dos meses, escribiendo los apuntes que querían, rasurándolos y quedándome de día a cuidar el serrallo de mis amos, amigos y compañeros.

Una noche, de los cinco que salieron volvieron cuatro muy confusos, porque les mataron uno en cierta campaña que tuvieron; pero no perdieron el ánimo, antes propusieron vengarse al otro día.

–Son tres –decían–, y tres mozos; éstos no valen nada, y así el partido está por nosotros; nos la han de pagar por los huesos de mi madre. Mañana han de pasar por Río Frío; allí nos veremos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker