El Periquillo Sarniento. Tomo I

El Periquillo Sarniento. Tomo I

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Concluida la misa y habiendo dado gracias, fueron todos a desayunarse al chocolatero, y yo, después que me despedí de Roque con el mayor cariño, fui a hacer lo mismo en compañía de mi confesor, que ya me esperaba en su aposento.

¡Pero cuál fue mi sorpresa, cuando, creyendo yo que era algún padre a quien no conocía sino de ocho días a aquella fecha, fui mirando que era mi confesor el mismísimo Martín Pelayo, mi viejo amigo y excelente consejero!

Al advertir que ya no era un Martín Pelayo a secas, ni un muchacho bailador y atolondrado, sino un sacerdote sabio, ejemplar y circunspecto, y que a éste y no a un extraño le había contado todas mis gracias, no dejé de ruborizarme; a lo menos me lo debió conocer el padre en la cara, pues tratando de ensancharme el espíritu, me dijo:

–¿Qué, no te acuerdas de mí, Pedrito? ¿No me das un abrazo? Vamos, dámelo, pero muy apretado. ¡Cuántos deseos tenía yo de verte y de saber tus aventuras! Aventuras propias de un pobre muchacho sin experiencia ni sujeción.

Entonces nos abrazamos estrechamente, y luego me hizo sentar a tomar chocolate, y continuó diciéndome:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker