El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I bebedizos... pero apartemos la vista de este monstruo, que por desgracia tiene tantos semejantes en el mundo.
“La bribona criada, tan cruel como su ama, como a las diez de la noche salió conmigo y me tiró en los umbrales de la primera accesoria que encontró.
“Allí quedé verdaderamente expuesto a morirme de frío o a ser pasto de los hambrientos perros. La gana de mamar o la inclemencia del aire me obligaron a llorar naturalmente, y la vehemencia de mi llanto despertó a los dueños de la casa. Conocieron que era recién nacido por la voz; se levantaron, abrieron, me vieron, me recogieron con la mayor caridad, y mi padre (así lo he nombrado toda mi vida), dándome muchos besos, me dejó en el regazo de mi madre, y a esa hora salió corriendo a buscar una chichigua.
“Con mil trabajos la halló, pero volvió con ella muy contento. A otro día trataron de bautizarme, siendo mis padrinos los mismos que me adoptaron por hijo. Estos señores eran muy pobres, pero muy bien nacidos, piadosos y cristianos.