El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Como este eclesiástico era buen amigo no faltaba del lado de los suyos a la hora de la tribulación. Apenas se desnudó la muceta, cuando volvió a casa a consolar a su hijo espiritual. Antes que yo saliera de la recámara, entró él, y preguntó a don Pedro cómo se sentía.