El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Tocóle Dios; la gracia halló acogida
en su pecho sensible y lo hizo ameno
vergel de la virtud. Él murió lleno
de caridad bien pura y encendida.
¡Cuántos imitadores, oh querido,
tienes en la maldad! Pero no tantos
enmendados hasta hoy te habrán seguido.
Vamos tras del error y sus encantos
de mil en mil, y al hombre arrepentido
¿lo imitan muchos? No, sólo unos cuantos.
Con razón o sin ella alabamos todos el soneto del padre Pelayo, unos por cumplimiento y otros por afecto o inclinación al poeta.
A imitación de éste, escribió su amigo Anselmo la siguiente
DÉCIMA
Ante ese cadáver yerto
me avergüenzo de mi trato;
fui con él amigo ingrato,
y le debo, aun cuando muerto,
mis alivios. Bien advierto
que fue mi mejor amigo.
De su virtud fui testigo,
y creo Dios lo perdonó,
pues en mí favoreció
y perdonó a su enemigo.