El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Llegó la hora de comer y comí lo que me dieron, que era... ya se puede considerar. A la noche siguió la cena de atole, y a otro pobre, del número 36, que estaba casi agonizando, le pusieron frente de la cama un crucifijo con una vela a los pies,[47] y se fueron a dormir los enfermos, dejando a su cuidado que se muriera cuando se le diera la gana.
Dos meses estuve yo mirando cosas que apenas se pueden creer, y que sería de desear se remediaran.
Ya estaba convaleciendo cuando un día entró a verme Januario envuelto en un sarape roto, con un sombrero de mala muerte, en pechos de camisa,[48] con un calzoncillo roto y mugriento, y unos zapatos de vaqueta abotinados y más viejos que el sombrero.