El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Yo me mosqueé un poco con tal condición, pero los compañeros me animaron, asegurándome que eso era lo de menos, pues ya estaban comprados los guardas; que una noche se verificaría el desembarco por la costa en dos botes o lanchas del mismo puerto.
Como la codicia agitada por el interés atropella por todo, fácilmente convine con mis camaradas, creyendo hacerme de un principal respetable en dos meses.
Con esta resolución procuré realizar cuanto tenía, y puse mi plata en poder de mis amigos, quienes celebraron el trato con el marino, poniendo todo el importe de la memoria a su disposición.
Todo estaba facilitado para desembarcar seguramente el contrabando, y se hubiera verificado, si uno de los mismos guardas comprados no hubiera hecho una de las suyas, dando al virreinato la más cabal y circunstanciada noticia del desembarque clandestino, con cuya diligencia se tomaron contra nosotros las precauciones y providencias que exigía el caso, de modo que cuando lo supimos, fue cuando el cargamento estaba en tierra y decomisado.
No nos valió diligencia para rescatarlo, y tomamos escapar las personas. Yo era de los tres el más pobre, y sin duda el más codicioso, porque invertí todo mi capital en la negociación, por cuya razón lo perdí todo.