El Periquillo Sarniento. Tomo I

El Periquillo Sarniento. Tomo I

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

-No te canses, Chepe –decía otro-; para eso todos son unos, los blancos y los prietos; cada uno mete la uña muy bien cuando puede. Lo que tiene es que yo y tú robaremos un rebozo, un capote, o alguna cosa ansí; pero éstos, cuando roban, roban de a gordo.

-Y como que es ansina –decía otro-, yo apuesto a que mi camarada lo menos que se jurtó jueron doscientos o quinientos; y ¿a qué compone, eh?, ¿a qué compone?

Así y a cual peor se fueron produciendo todos contra mí, que al principio procuraba disculparme, mas mirando que ellos se burlaban más de mis disculpas, hube de callar, y encogiéndome en mi sarape al tiempo que se acabó la velita, hice que me dormí, con cuya diligencia se sosegó por un buen rato el habladero, de suerte que yo pensé que habían dormido.

Pero cuando estaba en lo mejor de mi engaño, he aquí que comienzan a disparar sobre mí unos jarritos con orines; pero tantos, tan llenos y con tan buen tino, que en menos que lo cuento, ya estaba yo hecho una sopa de meados, descalabrado y dado a Judas.

Entonces sí perdí la paciencia, y comencé a hartarlos a desvergüenzas; mas ellos, en vez de contenerse ni enojarse, empezaron de nuevo su diversión hartándome a cuartazos con no se qué, porque yo, que sentí los azotes, no vi a otro día las disciplinas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker