El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I -Me llevo a mi sobrino porque él es un ciego por su edad, y usted otro ciego por su ignorancia; y si un ciego es el lazarillo de otro ciego, ya usted habrá oído decir que los dos van a dar al precipicio. Usted tiene buen corazón y buena conducta; mas estas cualidades de por sí no bastan para ser buenos padres, buenos ayos, ni buenos maestros de la juventud.
Son necesarios requisitos, para desempeñar estos títulos, ciencia, prudencia, virtud y disposición. Usted no tiene más que virtud, y ésta sólo lo hará bueno para mandadero de monjas o sacristán, no para director de niños. Conque procure usted, solicitar otro destino, pues si vuelvo a ver esta escuela abierta, avisaré al maestro mayor para que le recoja a usted las licencias, si las tiene. Adiós.
Consideren ustedes cómo quedaría mi maestro con semejante panegírico. Luego que se fue el padre clérigo, se sentó y reclinó la cabeza sobre sus brazos, lleno de confusión y guardando un profundo silencio.