El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I (de mi boca, de tu vista y de esta librería); postremo (por último), contarás cada mes para tus surrupios o para quodcumque vellis (esto es, para tus cigarros o lo que se antoje) quinientos cuarenta y cuatro maravedís limpios de polvo y paja, siendo tu obligación solamente hacer los mandamientos de la señora mi hermana; observar modo naturalistarum (al modo de los naturalistas) cuando estén las aves gallináceas para oviparar y recoger los albos huevos, o por mejor decir, los pollos in fieri (por ser); servir las viandas a la mesa, y finalmente, y lo que más te encargo, cuidar de la refacción ordinaria y puridad de mi mula, a quien deberás atender y servir con más prolijidad que a mi persona. He aquí, ¡oh caro Perico! Todas tus obligaciones y comodidades en sinopsim (o compendio). Yo cuando te invité con mi pobre tugurio y consorcio, tenía el deliberado ánimo de poner un laboratorio de química y botánica; pero los continuos desembolsos que he sufrido me han reducido ad inopiam (a la pobreza), y me han frustrado mis primordiales designios: sin embargo, te cumplo la palabra de admisión, y tus servicios los retribuiré justamente, porque dignus est operarius mercede sua (el que trabaja es digno de la paga).