El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Ya las más cosas dispuestas, sólo restaban dos necesarias: hacerle las donas a mi futura y echar a Luisa de casa. Para lo primero me faltaba plata, para lo segundo me sobraba miedo; pero todo lo conseguí con el auxilio de Roque, como veréis en el capítulo siguiente.
EN EL QUE SE REFIERE CÓMO ECHÓ PERIQUILLO A LUISA DE SU CASA, Y SU CASAMIENTO CON LA NIÑA MARIANA
Tomado el dicho a mi novia, presentadas las informaciones y conseguida la dispensa de banas, sólo restaba, como acabé de decir, hacerle las donas a mi querida y echar de casa a Luisa. Para ambas cosas pulsaba yo insuperables dificultades. Ya le había comunicado a Roque mi designio de casarme, encargándole el secreto; mas no le había dicho las circunstancias apuradas en que me hallaba, ni él se atrevía a preguntarme la causa de mi dilación; hasta que yo, satisfecho de su viveza, le dije todo lo que embarazaba el acabar de verificar mis proyectos.
Luego que él se informó, me dijo: