El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I -Yo soy Pedro Sarmiento, aquel Pedro que te ha querido tanto, y que cuando tuvo proporciones te sostuvo en un grado de decencia y señorío al que tú jamás hubieras llegado por tu propia virtud.
-¡Ah, sí! -decía la socarrona Luisa-. Usted es, señor Periquillo Sarniento, el que fue mozo del difunto Chanfaina, y el que me echó a bofetadas de su casa. Ya me acuerdo, y cierto que tengo harto que agradecerle.
-Bien está Luisa -le respondí-; pero tu infidelidad con Roque dio margen a aquel atropellamiento.
-Ya eso pasó -decía Luisa-, y ahora ¿qué quiere usted?
-¿Qué he de querer? Volver a disfrutar tus caricias.
-¿Pues no ve usted –contestó que eso es tontera? Vaya, no me haga burla, ni se meta con las infieles. Váyase con Dios, no venga mi marido y lo halle platicando conmigo.
-Pues hija, ¿qué, te has casado?
-Sí, señor, me he casado y con un muchacho muy hombre de bien, que me quiere mucho y yo a él. ¿Pues qué, pensaba usted que me había de faltar? No, señor; si usted me escupió, otro me recogió. En fin, yo no quiero pláticas con usted.