El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Ya hecho un piltro, sucio, flaco, descolorido y enfermo en fuerza de la mala vida que pasaba, me hice amigo de un andrajoso como yo, a quien contándole mis desgracias, y que no me habÃa valido ni acogerme a la Iglesia, como si hubiera sido el delincuente más alevoso del mundo, me dijo que él tenÃa un arbitrio que darme, que cuando no me proporcionara riquezas, a lo menos me darÃa de comer sin trabajar, que era fácil y no costaba nada emprenderlo, que algunos amigos suyos vivÃan de él, que yo estaba en el estado de abrazarlo, y que si querÃa no me arrepentirÃa en ningún tiempo.
-Pues, ¿no he de querer? -le respondÃ-, si ya estoy que ladro de hambre y los piojos me comen vivo.
-Pues bien -dijo el deshilachado-, vamos a casa, que a las nueve van llegando mis discÃpulos, y después que cene usted oirá las lecciones que les doy y los adelantamientos de mis alumnos.