El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I El caso fue, que ya por verme distante de mi patria, ya por libertarme de las incomodidades que me acarrearÃa el servicio en la tropa por ocho años, a que me sujetaba mi condena, o ya por el famoso tratamiento que me daba el coronel, que serÃa lo más cierto, yo procuré corresponder a sus confianzas, y fui en Manila un hombre de bien a toda prueba.
Cada dÃa merecÃa al coronel más amor y más confianza, y tanta llegué a lograr, que yo era el que corrÃa con todos sus intereses, y los giraba según querÃa; pero supe darme tan buenas trazas, que lejos de disiparlos, como se debÃa esperar de mÃ, los aumenté considerablemente comerciando en cuanto podÃa con seguridad.
Mi coronel sabÃa mis industrias; mas como veÃa que ya no aprovechaba nada para mÃ, y antes bien tenÃa sobre la mesa un libro que hice y titulé: Cuaderno económico donde consta el estado de los haberes de mi amo, se complacÃa en ello y cacareaba la honradez de su hijo.
Asà me llamaba este buen hombre.