Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda ¡Qué cierto es que si no hubiera entremetidos en las familias, andaría todo con más orden!; pero estos comedidos consejeros muchas veces llevan a las casas la discordia.
Mi buen tío era el cura de Jalatlaco, que habréis oído nombrar varias ocasiones en este reino. Se apuraba por lo que no debía, y aun los cuidados más ajenos lo tenían macilento y extenuado; ¿qué sería cuando juzgaba que el mal recaía inmediatamente sobre alguno de sus parientes? ¡Dios de mi alma! Entonces todo era para él sustos, temores y congojas; no había consejo que no diera, ni diligencia que no practicara, para evitar que sintiera el mal que amenazaba. Algunas veces se salía con la suya a fuerza de regaños y sermones; pero en otras, que eran las más, predicaba en desierto, y todo se quedaba como siempre.
Así le sucedió conmigo. Un día... pero os pintaré primero su figura, para que conozcáis cuán diferentes serían sus pensamientos de los míos, porque si por el fruto se conoce el árbol, por el exterior suele conocerse el carácter de los hombres.