Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda No quise comer por no descabalar mis dos pesos; pero por pasar el rato me fui a un billar, donde por fortuna mía estaba un chanfla con quien jugué y le gané cinco pesos.
A las cuatro de la tarde me salí a buscar entre mis antiguas conocidas alguna muchacha que quisiera ser mi hermana, y alguna vieja que desempeñara bien el papel de tía.
En vano recorrí mis guaridas: ninguna de mis amigas quiso hacerme el favor, por más que yo les pintaba pajaritos. Todas temían que yo les quería jugar alguna burla.
Cansado de andar, y desesperado de salir con bien de la empresa, determiné irme a tomar chocolate, como lo hice.
Estaba yo tomándolo, cuando entró una muchacha, no indecente ni de malos bigotes, acompañada de una vieja. Se sentaron en la mesita donde yo estaba; me saludaron con mucha cortesía; les mandé llevar cuanto pidieron, y de todo ello resultó lo que yo deseaba: la joven se comprometió a ser mi hermana y la viejecita mi tía.
Ya se deja entender que eran unas señoras timoratas y no podían sospechar de un caballero como yo que abusara de tan estrecho parentesco, y así no tuvieron embarazo para ofertarme su casa, y yo quise honrarme con su buena compañía.