Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda En éstas y las otras, como era fuerza comer por mis arbitrios, así que no hallaba donde me hicieran favor, me quedé en cueros en dos por tres; y conozco que si yo mismo hubiera hecho mis diligencias de empeñar y vender mis cosillas, algo más hubiera aprovechado; pero esto no podía ser. ¿Cómo un don Catrín de la Fachenda había de empeñar ni vender nada suyo y por su propia mano? Semejante conducta habría ajado mi honor, y malquistádome en todo mi linaje.
Forzoso era valerme de otras gentes ruines para estas diligencias; ¿y qué sucedió?, que por lo que daban seis, me decían que no pasaban de cuatro; otros se iban con el trapo para siempre; otros recargaban las prendas; otros empeñaban mi ropa, y yo no sabía dónde. Ello es que en pocos días, como he dicho, me quedé peor que cuando encontré a Simplicio; de la noche a la mañana no tuve necesidad de lavandera, porque no tenía camisa. ¡Éstas sí que fueron ansias para un caballero como yo!