Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda
Vida y hechos del famoso caballero Don Catrin de la Fachenda Ya sabéis, queridos compañeros, que en esta triste vida se encadenan los bienes y los males de modo que los unos relevan a los otros, y no hay quien sea constantemente feliz ni constantemente desgraciado.
En esta época advertí por mí propio esta nueva, útil y apretada máxima, o lo que sea. Resolví ser jugador; pero, aquí de Dios, ¿con qué principal, si no tenía un real ni quien me fiara un saco de alacranes? Sin embargo, no me desanimé; fuime a la primer casa de juego que se me proporcionó; me paré tras de la silla del montero, que no era muy vivo; de cuando en cuando me agachaba, como que me iba a poner bien las botas, y en una de éstas le vi a la puerta el rey del albur.
Entonces avisé o di codazo a uno que estaba cerca de mí; tuve la fortuna de que me creyera; puso todo el dinero que tenía y todo el que le prestaron y le llevó al pobre montero como doscientos pesos; me dio con disimulo seis; me ingenié con ellos y tuve la felicidad de juntarme esa tarde con sesenta pesos. Es verdad que esto fue con su pedazo de diligencia y algo de buena regla que se asentó.