La comedia nueva
La comedia nueva DON HERMÓGENES.—En uno de ellos puse por lema aquel celebérrimo dicho del poeta: Pallida mors aequo pulsat pede pauperum tabernas regumque turres.
DON ELEUTERIO.—¿Y qué dijo cuando leyó eso de las tabernas?
DON HERMÓGENES.—Que bien; que ya está enterado de mi solicitud.
DON ELEUTERIO.—Pues no le digo a usted. Vamos, eso está conseguido.
DON HERMÓGENES.—Mucho lo deseo para que a este consorcio apetecido acompañe el episodio de tener qué comer, puesto que sine Cerere et Baccho friget Venus. Y entonces, ¡oh!, entonces… Con un buen empleo y la blanca mano de Mariquita, ninguna otra cosa me queda que apetecer sino que el cielo me conceda numerosa y masculina sucesión. (Vanse por la puerta del foro).