El Gran Gatsby
El Gran Gatsby —Me casé porque creà que era un caballero —dijo por fin—. Creà que sabÃa lo que es una buena educación, pero no valÃa ni para limpiarme los zapatos con la lengua.
—Pues durante un tiempo estuviste loca por él —dijo Catherine.
—¡Loca por él! —exclamó Myrtle con incredulidad—. ¿Quién ha dicho que estaba loca por él? Jamás he estado más loca por él que por ese hombre.
De repente me señaló con el dedo, y todos me miraron acusadoramente. Intenté que mi expresión dejara claro que yo no aspiraba a ningún tipo de aprecio.
—Mi única locura fue casarme. E inmediatamente supe que me habÃa equivocado. Él le pidió prestado a no sé quién su mejor traje para la boda, y no me dijo ni una palabra, y el hombre vino a por su traje un dÃa que mi marido no estaba. «Ah, ¿el traje es suyo?», dije, «pues ahora me entero». Se lo di y luego me eché en la cama y me pasé la tarde llorando sin parar.
—TendrÃa que separarse —me resumió Catherine—. Llevan once años viviendo en el altillo de ese garaje. Y Tom es el primer amigo que ha tenido.