El Gran Gatsby
El Gran Gatsby La botella de whisky —la segunda— ahora estaba muy solicitada por todos los presentes, exceptuando a Catherine, que «se sentÃa bien sin nada». Tom llamó al conserje y lo mandó a por unos sándwiches famosos que valÃan por una cena completa. Yo tenÃa ganas de irme y pasear hacia el este en dirección al parque, a la luz suave del crepúsculo, pero cada vez que intentaba despedirme me veÃa enredado en alguna ruidosa discusión sin sentido, que me retenÃa, como si me hubieran atado. Dominando la ciudad, sin embargo, nuestra fila de ventanas iluminadas ofrecerÃa su parte de secreto humano al observador ocasional de las calles oscuras, algo que también era yo, mirando y maravillándome. Yo estaba dentro y fuera, a la vez encantado y repelido por la inagotable variedad de la vida.
Myrtle acercó su silla, y de repente su aliento cálido derramó sobre mà la historia del primer encuentro con Tom.