Hermosos y malditos

Hermosos y malditos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

… Y Gloria, entre lágrimas y risas, pesarosa, alegre, indiferente y enamorada, desgraciada, nerviosa, serena, en medio de una complicada devolución de regalos, trueque de fotografías en marcos inmemoriales, tomando baños calientes, dispuesta a empezar de nuevo… con el siguiente.

Esta situación se prolongó hasta adquirir un aire de permanencia. Nada hería, ni cambiaba, ni conmovía a Gloria. Hasta que, de pronto, un buen día, informó a su madre de que los universitarios la aburrían.

No volvería nunca a un baile en la universidad.

De esta forma había empezado el cambio… cambio no tanto en sus costumbres —porque seguía bailando y saliendo igual que antes— como en su actitud. Hasta entonces todo había sido una cuestión de orgullo, de vanagloria. Gloria había sido, probablemente, la joven belleza más celebrada y solicitada del país. ¡Gloria Gilbert de Kansas City! Ella se había alimentado de toda aquella admiración sin el menor miramiento, disfrutando de las multitudes a su alrededor, de cómo se fijaban en ella los hombres más atractivos, de los celos de las otras chicas; disfrutando de los fabulosos, por no decir escandalosos y (su madre se alegraba de poder desmentirlo) totalmente infundados rumores acerca de ella: por ejemplo, que una noche se había lanzado a la piscina de Yale con un traje de gasa.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker