Hermosos y malditos
Hermosos y malditos Advirtiendo indicios de hostilidad, Gloria se volvió hacia él.
—¿Joseph Bloeckman? Trabaja en el cine. Vicepresidente de Films Par Excellence. Mi padre y él hacen muchos negocios juntos.
—Ah.
—Bueno, ¿vendréis o no vendréis?
Todos dijeron que sÃ. Se fijó una fecha para aquella misma semana. Dick se levantó, se puso el sombrero, el abrigo y la bufanda, y obsequió a todos por igual con una sonrisa.
—Hasta pronto —dijo Muriel, agitando la mano alegremente—, llámame por teléfono uno de estos dÃas.
Richard Caramel se sonrojó por ella.
Era lunes y Anthony llevó a Geraldine Burke a almorzar al Beaux Arts; después subieron a su apartamento y el joven Patch sacó el carrito donde guardaba las bebidas alcohólicas, y escogió vermut, ginebra y ajenjo para preparar el adecuado estimulante.
