Hermosos y malditos

Hermosos y malditos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

»Thérèse quedó tan impresionada por lo ocurrido que no paró de correr hasta llegar a su casa, y por espacio de diez años dedicó una hora todos los días en secreta plegaria por el monje cuyos votos y cuya cabeza habían quedado simultáneamente rotos en aquella desgraciada tarde de domingo.

»En cuanto al Chevalier O’Keefe, sospechoso de suicidio, no fue enterrado en tierra consagrada, sino arrojado en un campo de los alrededores, donde sin duda mejoró la fertilidad de la tierra por espacio de largos años. Tal fue el prematuro final de un caballero muy valiente y enamorado. ¿Qué te ha parecido, Geraldine?

Pero Geraldine, que se había perdido mucho antes, solo fue capaz de sonreír pícaramente, señalarle con el índice, y repetir su fórmula para salvar todas las distancias y explicar todas las dificultades.

—¡Estás loco! —dijo—, ¡completamente loco!

El enjuto rostro de Anthony era todo amabilidad, pensó la muchacha, y sus ojos estaban llenos de dulzura. Le gustaba porque era arrogante sin ser engreído, y porque, a diferencia de los hombres que conocía en el teatro, le horrorizaba resultar llamativo. ¡Qué historia tan extraña y sin sentido! Pero había disfrutado con la parte acerca de la media.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker