Hermosos y malditos
Hermosos y malditos —¡Me encantarÃa! —exclamó Muriel—; ¿usted me ayudará?
—Con mucho gusto.
Con la apropiada modestia, Muriel cesó en sus movimientos y se volvió hacia Maury, preguntándole lo que habÃa «visto» aquel año. Él lo interpretó como una referencia al mundo del teatro, y ambos se entregaron a un alegre y satisfactorio intercambio de tÃtulos, de la manera que se indica a continuación.
MURIEL. ¿Peg o’ My Hearth?
MAURY. No, no.
MURIEL. (Con vehemencia) ¡Es maravillosa! Tiene usted que verla.
MAURY. ¿Ha visto usted Omar, the Tentmaker?
MURIEL. No, pero he oÃdo que está muy bien. Tengo muchas ganas de verla. ¿Ha visto usted Fair and Warmer?
MAURY. (Esperanzadamente) SÃ.
MURIEL. No es nada buena en mi opinión. Una cosa muy superficial.
MAURY (Débilmente) SÃ, eso es verdad.
MURIEL. Pero anoche fui a ver Within the Law y me pareció muy buena. ¿Ha visto The Little Café?…
Esto continuó hasta que se les acabaron las obras de teatro. Dick, por su parte, se volvió hacia Mr. Bloeckman, decidido a extraer todo el oro posible de aquel filón tan poco prometedor.