Hermosos y malditos
Hermosos y malditos … y asà sucesivamente, derivando hacia frases cada vez más extrañas y bárbaras. Al advertir las burlonas miradas de Anthony y Gloria, Muriel se limitó a responder con una débil sonrisa, cerrando los ojos a medias como para indicar que la música, al apoderarse de su alma, la habÃa llevado a aquel éxtasis tan extraordinariamente seductor.
Al terminar la música todos volvieron a la mesa, cuyo solitario pero digno ocupante se puso en pie y ofreció a todos unas sonrisas tan elogiosas que era como si les estuviera estrechando la mano y felicitándoles por su brillante actuación.
—¡Blockhead no baila nunca! Creo que tiene una pierna de palo —hizo saber Gloria a la mesa en general. Los tres jóvenes se sobresaltaron y el caballero aludido dio un perceptible respingo.
Aquella era precisamente la única aspereza en las relaciones de Bloeckman con Gloria. Miss Gilbert le gastaba bromas a costa de su nombre de manera implacable. Al principio habÃa sido «Block-house», pasando últimamente al más ofensivo «Blockhead». Él le habÃa pedido con un fuerte trasfondo de ironÃa que lo llamara por su nombre de pila, cosa que ella hacÃa obedientemente varias veces… para caer de nuevo, impotente y arrepentida pero incapaz de contener la risa, en «Blockhead».
Era una cosa muy triste y desconsiderada.