Hermosos y malditos
Hermosos y malditos Y se olvida muy deprisa. En el momento crucial el presidente está en el estrado, y tiene ante sà a un delincuente en potencia que solo necesita un empujón para convertirse en malhechor, despreciado por las personas honestas en muchas leguas a la redonda. Déjesele en libertad… y al cabo de un año está todo olvidado. «SÃ, es cierto que tuvo dificultades en cierta ocasión, un asunto puramente legal, según creo». ¡SÃ, todo se olvida muy deprisa!
Anthony habÃa visto a Gloria una docena de veces aproximadamente, y digamos que por espacio de dos docenas de horas. Suponiendo que la dejara en paz durante un mes, que no intentara verla ni hablar con ella, y que evitara ir a todos los sitios donde cabÃa la posibilidad de que se presentara, ¿no era posible imaginar, sobre todo porque Gloria nunca lo habÃa amado, que al final de aquellos treinta dÃas, el sucederse de los acontecimientos hubiese borrado de su mente la personalidad de Anthony, y con la personalidad, la ofensa y la humillación? Gloria olvidarÃa, porque habrÃa otros hombres. Anthony se estremeció. Las implicaciones se le aparecieron con toda su fuerza… Otros hombres. Dos meses… ¡Cielo santo! Mejor tres semanas, dos semanas…
Pensó en esto la segunda noche después de la catástrofe, cuando se estaba desnudando, y al ocurrÃrsele se arrojó sobre la cama y se quedó allÃ, temblando ligeramente y contemplando el dosel que cubrÃa el lecho.