Hermosos y malditos
Hermosos y malditos … Y, después de todo, una lista anticuada. Ahora estaba enamorada, dispuesta para la gran aventura romántica que había de ser la síntesis de todo lo romántico, y sin embargo triste por el recuerdo de aquellos hombres y aquellos claros de luna y por las emociones que había experimentado… y por los besos. El pasado… su pasado, ¡cuántas alegrías! Gloria había sido exuberantemente feliz.
Volviendo las páginas, sus ojos se detuvieron indolentemente sobre las escasas anotaciones de los últimos cuatro meses. Pero leyó las más recientes con mucho cuidado.
Primero de abril. Sé que Bill Carstairs se ha enfadado mucho porque me he puesto muy desagradable, pero es que a veces odio que se me haga objeto de tanto sentimentalismo. Fuimos en coche al club de campo de Rockyear y había una luna esplendorosa brillando todo el tiempo entre los árboles. Mi vestido plateado está empezando a deslucirse. Es curioso cómo una se olvida de otras noches en Rockyear… ¡con Kenneth Cowan, del que estaba tan enamorada!