Hermosos y malditos

Hermosos y malditos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Al encenderse las luces, Gloria se cubrió con una sábana para no ser vista, cerrando al mismo tiempo los ojos para mantener a distancia el horror de aquella inesperada visita. Para su maltrecha sensibilidad el único hecho cierto era que Anthony había cometido una falta deplorable.

… El recepcionista estaba hablando desde la ventana, con tono mitad de criado y mitad de profesor que riñe a un alumno.

—No hay nadie ahí fuera —declaró con total convicción—; ¡caramba!, no puede estar nadie ahí fuera. Hay cincuenta pies de distancia hasta la calle. Lo que usted ha oído ha sido el viento moviendo la persiana.

—Ah.

Entonces Gloria se compadeció de él. Solo deseaba consolarlo, rodearlo tiernamente con sus brazos y decirles a los otros que se fueran, porque su presencia allí tenía un significado que le resultaba odioso. Pero se sentía demasiado avergonzada para levantar la cabeza. Desde su refugio oyó balbucear una frase, disculpas, palabras protocolarias del recepcionista y la risita descarada de uno de los botones.

—He estado muy nervioso toda la tarde —decía Anthony—; por alguna razón ese ruido me ha sobresaltado… solo estaba medio despierto.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker