Hermosos y malditos
Hermosos y malditos —No tendrÃas que haberlo dicho, de todas formas. Hablemos del n… niño.
Anthony empezó a pasearse por la habitación y habló como si estuviera ensayando un debate.
—Para decirlo con pocas palabras, hay dos niños que podemos tener, dos niños distintos, perfectamente diferenciados. Está el niño combinación de lo mejor en cada uno de nosotros. Tu cuerpo, mis ojos, mi cerebro, tu inteligencia. Y luego está el niño que reunirÃa lo peor de los dos, mi cuerpo, tu genio y mi falta de decisión.
—Me gusta el segundo —dijo ella.
—Lo que realmente me gustarÃa —continuó Anthony— serÃa tener dos grupos de trillizos con un año de diferencia y luego hacer experimentos con los seis…
—Pobre de mà —protestó ella.
—… educarÃa a cada uno en un paÃs distinto y con un sistema diferente, y cuando tuvieran veintitrés años los reunirÃa para ver cómo son.
—Pero que tengan todos mi cuello — sugirió Gloria.