Hermosos y malditos
Hermosos y malditos Mr. Gilbert, por primera y última vez en su vida, se convirtió en una figura verdaderamente patética. Irónicamente, la mujer a quien había adiestrado para cuidar de su cuerpo y compartir sus opiniones lo había abandonado cuando ya no iba a ser capaz de seguir manteniéndola mucho tiempo. Nunca más podría aburrir y avasallar a un alma humana de manera tan satisfactoria.