Hermosos y malditos

Hermosos y malditos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Vivían con grupos de personas saludables y algo simples dedicadas al ocio. Los mejores de entre los hombres tenían un aire estudiantil que no resultaba desagradable; parecían hallarse en una lista de perpetuos candidatos para alguna etérea fraternidad universitaria ampliada de manera indefinida al mundo exterior. Las mujeres, de belleza por encima de lo normal, frágilmente atléticas, eran de una total ineptitud como anfitrionas, pero encantadoras e infinitamente decorativas como huéspedes. Con serenidad y gracia bailaban al compás de los ritmos que consideraban adecuados durante las tibias horas del té, realizando con cierta dignidad movimientos horriblemente caricaturizados por dependientes y coristas a todo lo largo y ancho del país. Parecía irónico que en este solitario y desacreditado retoño de las artes, los americanos sobresalieran de manera incuestionable.

Después de bailar y chapotear a lo largo de una pródiga primavera, Anthony y Gloria descubrieron que habían gastado demasiado dinero y que tenían que retirarse durante cierto tiempo. Estaba el «trabajo» de Anthony, decían ellos. Casi antes de darse cuenta se hallaban otra vez en la casa gris, más conscientes de que otros amantes habían dormido allí, de que otros nombres habían resonado por encima de las barandillas y de que otras parejas se habían sentado en los escalones del porche contemplando los campos de un verde grisáceo y la masa negra de los bosques que quedaban detrás.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker