Hermosos y malditos
Hermosos y malditos —Bien, pues lo vendió para que hiciesen una pelÃcula con él. Y luego los productores pusieron a un tipo llamado Jordan a trabajar en el guión. Bueno, el caso es que Dick está suscrito a una de esas oficinas que mandan recortes de prensa, y está furioso porque la mitad de los crÃticos hablan del «vigor y de la fuerza de El amante demonÃaco de William Jordan», sin mencionar al bueno de Dick en absoluto. Cualquiera pensarÃa que el tal Jordan habÃa inventado toda la historia completamente solo.
Bloeckman movió la cabeza con gesto comprensivo.
—La mayorÃa de los contratos especifican que el nombre del autor de la novela original ha de figurar en toda la publicidad. ¿Caramel sigue escribiendo?
—Ya lo creo. Escribe mucho. Relatos breves.
—Bueno, eso está bien, eso está bien… ¿Toma usted este tren con frecuencia?
—Una vez a la semana por término medio. Vivimos en Marietta.
—¡Vaya! Yo vivo cerca de Cos Cob. He comprado una casa hace muy poco. Solo estamos a cinco millas el uno del otro.
—Tiene usted que venir a vernos. —A Anthony le sorprendió su propia amabilidad—. Estoy seguro de que Gloria se alegrará mucho de ver a un viejo amigo. Cualquier persona a quien pregunte le dirá dónde está la casa… Es la segunda temporada que pasamos allÃ.