Hermosos y malditos
Hermosos y malditos DICK. Un caballero es un hombre que prefiere la primera edición de un libro a la última de un periódico.
RACHEL. Un hombre que nunca finge ser morfinómano.
MAURY. Un americano capaz de convencer a un mayordomo inglés de que también él lo es.
MURIEL. Un hombre de buena familia, que estudió en Yale o en Harvard o en Princeton, que tiene dinero, baila bien y todas esas cosas.
MAURY. ¡Por fin… la definición perfecta! El cardenal Newman ha quedado ya completamente anticuado.
PARAMORE. Yo creo que tendríamos que examinar este asunto con mayor amplitud de miras. ¿No fue Abraham Lincoln quien dijo que un caballero es alguien que nunca hace sufrir?
MAURY. Si no me equivoco, se le atribuye al general Ludendorff.
PARAMORE. Bromeas.
MAURY. Tómate otra copa.
PARAMORE. No debiera hacerlo. (Bajando la voz para que solo le oiga Maury) ¿Y si te dijera que esta es la tercera copa que tomo en mi vida?
Dick pone en marcha el fonógrafo, lo que hace que Muriel se levante y empiece a balancearse, los codos contra el pecho, los antebrazos perpendiculares al cuerpo y vueltos hacia los lados, como si fueran aletas.