Hermosos y malditos
Hermosos y malditos MURIEL. ¿Por qué no quitamos las alfombras y bailamos?
Anthony y Gloria reciben esta sugerencia con gemidos interiores y descoloridas sonrisas de asentimiento.
MURIEL. Vamos, gandul. Levántate y echa los muebles para atrás.
DICK. Espera a que termine esta copa.
MAURY. (Decidido a seguir el juego con Paramore) Te voy a decir lo que vamos a hacer. Los dos nos llenamos el vaso, nos lo bebemos… y, luego, a bailar.
Ola de protestas que se estrella contra la roca de la perseverancia de Maury.
MURIEL. Me da vueltas la cabeza.
RACHEL. (Dirigiéndose a Anthony en voz baja) ¿Te ha dicho Gloria que no te acerques a mí?
ANTHONY. (Azorado) No, claro que no. Por supuesto que no.
Rachel le sonríe misteriosamente. Durante los dos últimos años ha adquirido una belleza algo rígida y excesivamente acicalada.
MAURY. (Alzando su vaso) Brindo por la derrota de la democracia y la caída del cristianismo.
MURIEL. ¿No exageras un poco?
Lanza a Maury una fingida mirada de reproche y luego bebe.
Todos beben, unos más trabajosamente que otros.
MURIEL. ¡Despejad la pista!