Hermosos y malditos
Hermosos y malditos Gloria cumpliría veintiséis años en mayo. Siempre había dicho que solo quería ser joven y hermosa mucho tiempo, vivir alegre y feliz, y tener dinero y amor. Quería lo que quieren la mayoría de las mujeres, pero lo quería más violenta y apasionadamente. Llevaba algo más de dos años casada. Al principio había conocido días de serena identificación, alcanzando incluso éxtasis de orgullo y de sentimiento de propiedad. Alternando con estos períodos se habían producido odios esporádicos, que duraban menos de una hora, y olvidos que no se prolongaban más de una tarde. Esta situación se mantuvo durante medio año.