Hermosos y malditos
Hermosos y malditos Anthony y Gloria intercambiaron una sonrisa. Habían llegado ya a la etapa de las peleas violentas tras las que nunca llegaba a producirse la reconciliación; peleas que seguían ardiendo bajo las cenizas y estallaban de nuevo después de un intervalo o se extinguían por pura indiferencia… pero aquella visita de Muriel volvía a unirlos temporalmente. Cuando una tercera persona hacía observaciones sobre la intranquilidad en la que vivían, sus palabras se convertían en un estímulo para que se enfrentaran juntos con aquel mundo hostil. Lo que resultaba ya muy poco frecuente era que el impulso hacia la reunión surgiera de dentro.