Hermosos y malditos
Hermosos y malditos El teléfono empezó a sonar de pronto y Anthony se sobresaltó… fue a contestarlo con la sensación de ser un impostor.
—Oiga, ¿está ahà mistress Patch?
—No, yo también la estoy buscando. ¿Con quién hablo?
—Soy Mr. Crawford.
—Yo soy Mr. Patch. He llegado inesperadamente y no sé dónde encontrarla.
—Ah. —Mr. Crawford dio la impresión de sentirse un poco desconcertado—. Imagino que estará en el Baile del Armisticio. Sé que tenÃa intención de ir, pero no creà que fuese a salir tan pronto.
—¿Dónde se celebra el Baile del Armisticio?
—En el Astor.
—Gracias.
Anthony colgó bruscamente y se puso en pie. ¿Quién era Mr. Crawford? ¿Y quién habÃa ido con ella al baile? ¿Cuánto tiempo hacÃa que pasaban cosas asÃ? Todos aquellos interrogantes se plantearon y contestaron ellos mismos una docena de veces de doce maneras distintas. La simple proximidad de Gloria lo habÃa puesto medio frenético.