Hermosos y malditos
Hermosos y malditos —Naturalmente. Aristocracia es tan solo el reconocimiento de que ciertos rasgos que llamamos distinguidos, valentÃa y honor y belleza y todo ese tipo de cosas, se desarrollan mejor en un ambiente favorable, donde no existen los obstáculos de la ignorancia y de la indigencia.
Muriel se mordió el labio inferior y agitó la cabeza de un lado para otro.
—Bueno, todo lo que yo digo es que si una persona procede de buena familia nunca perderá la distinción. Ese es el problema con Gloria y contigo. Pensáis que porque las cosas no os van todo lo bien que os deberÃan ir, vuestros viejos amigos están tratando de evitaros. Sois demasiado susceptibles…
—La verdad —dijo Anthony— es que no sabes nada de este asunto. En mi caso es únicamente una cuestión de orgullo, y al menos por una vez Gloria se muestra suficientemente razonable como para reconocer que no debemos ir donde nadie nos desea. Y la gente no quiere vernos. Somos unos ejemplares demasiado perfectos de lo que no se debe hacer.
—¡TonterÃas! No vas a conseguir convencerme con tu pesimismo. Creo que tendrÃas que olvidar todas esas ideas enfermizas y ponerte a trabajar.