Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Por la mañana va al hospital a ver cortar y amputar; le divierte. Entretanto, yo estudio algo de griego y tomo una clase de esgrima. Fumamos mucho. Ésta es nuestra vida desde hace ocho días. Por las noches leo Servidumbre y grandeza de las armas, del amigo Stello. Es de buen tono, pero considerablemente frío y soso. Tengo un San Agustín completo, y cuando se ha marchado mi amigo, me lanzo a cuerpo descubierto a las lecturas religiosas; no con intención de conseguir la fe, en absoluto, sino para ver a gente que tiene fe.
Adiós, querido, dulce amor; te beso en la fina piel de tu pecho.
Quien te ama.
[Ruán] Viernes, cuatro de la tarde [11 de diciembre de 1846].